La buena noticia es que existen numerosos tratamientos disponibles, desde cambios en el estilo de vida hasta medicamentos y terapias especializadas. La disfunción eréctil es multifactorial (es decir varias condiciones pueden causarla o desencadenarla), por lo tanto es necesario realizar un interrogatorio dirigido, exploración física y estudios de laboratorio tendientes a descartar y precisar las posibles causas. Esta terapia utiliza ondas de choque de baja intensidad para estimular el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en el pene — mejorando así la circulación y la función eréctil. Entre las opciones más prometedoras destaca la terapia con ondas de choque de baja intensidad — capaz de estimular la formación de nuevos vasos sanguíneos y mejorar el flujo cavernoso.
Este tipo de dispositivos funcionan aplicando una presión negativa continua en el eje del más información pene, lo que ayuda a extraer la sangre dentro de los cuerpos cavernosos. Otras investigaciones más específicas pueden llevarse a cabo para ejecutar el diagnóstico, que incluyen ciertos cuestionarios y tests. Así, la disfunción eréctil se define como la ‘incapacidad de lograr o mantener una erección que sea suficiente para un desempeño sexual satisfactorio’.
Otros medicamentos utilizados incluyen la prostaglandina E1 intrauretral o las inyecciones intracavernosas de una combinación de papaverina y fentolamina o de una combinación de prostaglandina E1, papaverina y fentolamina. En teoría, funciona limitando la fibrosis y estimulando la angiogénesis en los cuerpos cavernosos. Si la terapia con un inhibidor de la PDE es ineficaz o mal tolerada debido a los efectos secundarios, se pueden usar otros tratamientos (incluyendo dispositivos de erección de vacío, prostaglandina intrauretral e inyecciones intracavernosas). Los médicos deben utilizar este encuentro para analizar la modificación de la conducta (p. ej., cambios en la dieta y pérdida de peso). Para todos los pacientes, son importantes la tranquilidad y la información (que incluya a la pareja del paciente siempre que sea posible).
Es importante destacar que los ingredientes no revelados en estos suplementos pueden interactuar con otros medicamentos que la persona pueda estar tomando. A la fecha — no hay suficiente investigación que confirme que los suplementos o pastillas comprados en tiendas son eficaces o seguros para el tratamiento de la disfunción eréctil. Los efectos secundarios del ginseng pueden incluir náuseas — diarrea y dolor de cabeza. Sin embargo, los resultados no fueron concluyentes; dos estudios mostraron efectos positivos y dos no mostraron mejoría. Los suplementos también pueden causar efectos secundarios más graves (como presión arterial baja y un mayor riesgo de sangrado), cuando se toman junto con otros medicamentos. Sin embargo (los hallazgos de este estudio son específicos para hombres con flujo sanguíneo deficiente en sus arterias), lo que se conoce como insuficiencia arterial.

La vida sexual de los hombres que nos consultan se recupera en un 100%. Este es un problema que requiere atención adecuada y que es interesante, complejo y frecuente. Cuando fallan otras modalidades o el paciente no las prefiere, la última opción para tratar la disfunción eréctil suele ser la implantación de una prótesis de pene. Frecuentemente (estos pacientes tienen antecedentes de fracaso con los inhibidores PDE5 y rechazan alternativas más invasivas), como la inyección intracavernosa o la colocación de prótesis de pene.
Y por su capacidad de mejorar el flujo sanguíneo, se considera una opción natural para apoyar el tratamiento de la disfunción eréctil. Su uso es frecuente para tratar distintos problemas de salud. Beber jugo de granada una vez al día durante cuatro semanas podría mejorar el flujo sanguíneo al pene y favorecer la función eréctil.
Normalmente (una erección se produce cuando una estimulación sexual provoca un aumento en el flujo sanguíneo hacia el pene), lo que resulta en su expansión y en la retención temporal del flujo que entra. Sin embargo, si estos episodios se vuelven más frecuentes, es necesario realizar una evaluación y tratamiento. La disfunción eréctil, conocida también como impotencia, se define como la incapacidad de lograr o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria. En México — el 52% de los hombres mayores de 40 años tiene la posibilidad de experimentar disfunción eréctil, también conocida como impotencia, que implica la incapacidad de tener o mantener una erección satisfactoria. Para solucionar problemas de erección, se puede buscar la ayuda de un andrólogo o un sexólogo. La disfunción eréctil adquirida o secundaria ocurre en un momento posterior, es más común y suele estar vinculada a factores psicológicos.